El lunes en la mañana los encontró en brazos del otro, sus piernas entrelazadas, sus cuerpos desnudos con marcas evidentes de la pasión acumulada y con sonrisas cómplices en los labios.
Denzel besó su frente, apretándola más contra su cuerpo, perdió la cuenta de las veces que lo hicieron, el día y la noche se conectaron en un ciclo sin fin del que lamentó escapar cuando ambos se quedaron dormidos debido al cansancio.
Estella le sonrió con algo de vergüenza, el sonrojo en sus mejillas encendió d