Mundo ficciónIniciar sesiónAfuera encontramos a Mario con un amigo y una chica que se le arrimara en el Buenos Ayres. No era nuestra intención unirnos a ellos, pero el patio era tan chico que lo más lejos que podíamos estar de ellos era dos o tres pasos.
Mario no desaprovechó la oportunidad de intercambiar unas palabras más con Ray, que se quedó a mitad de camino entre ellos y nosotros.
—¿Quieres venir con nosotros tú también? —pre







