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Te habías mudado a mi vida, así de simple, y me habías mudado a la tuya.

Después de los sobresaltos infartantes de los primeros días, creo que terminamos por aceptar cómo funcionaban las cosas entre nosotros y lo dejamos correr sin devanarnos los sesos buscándole explicación.

También tuve que aceptar que te negaras rotundamente a mostrar tu cara, y que tú y Ray fueran sólo voces aunque dejaran el video

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