Mundo ficciónIniciar sesiónSe detuvo agitado al regresar a la habitación del techo roto. Otra habitación que ya no estaba vacía. Sentado en el suelo cerca de la puerta vidriera al jardín, bañado en la luz plomiza e invariable que llegaba de afuera, se encontró a sí mismo sentado en el suelo, las rodillas alzadas, un cigarrillo en una mano y una botella de vino en la otra. Llevaba el traje gris perla que vistiera para su boda. En el suelo a su alrededor, en desorden, media docena de revistas con Jen en la portada. Y se oyó cantar Silver Moon con voz temblorosa, al borde del llanto.
Miró a su alrededor desesperado, preguntándose cómo salir de ese laberinto infernal. Con esa certeza inexplicable de los sueños, supo que el techo se desmoronaría sobre su cabeza si intentaba irse por donde entrara.
Sólo quedaba el jardín. Se esquivó a sí mismo llorando a Jen y abrió de un tirón la puerta vidriera, que cedió con una queja de madera hinchada de humedad y un chirrido de bisagras oxidadas. Salió casi a tr







