Mundo ficciónIniciar sesiónLa vio venir inclinada hacia adelante contra las ráfagas sesgadas de viento y lluvia, casi huracanadas, que le impedían cubrirse con la capucha; los hombros encogidos, la cara oculta hasta la nariz tras el cuello de su chaqueta. Al menos se había abrigado para salir.
Stu fue al baño por una toalla y la recibió con las manos en las caderas y una mueca reprobadora. Distaba de estar enfadado, pero alguien tenía que llamarla al orden.
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