Laia
Estaba tirada en el sofá, viendo una telenovela sin mucho interés, cuando escuché que tocaban la puerta. Pensé que sería Khloe. Seguro olvidó algo —me dije—. Además, ¿quién más podría ser a estas horas?
Me levanté con desgano, pero antes de llegar, volvieron a tocar. Esta vez con fuerza. Como si quisieran echarla abajo.
Fruncí el ceño y me acerqué a la ventana con cautela. Apenas aparté un poco la cortina y lo vi.
—¡Maldición…! —susurré—. Es Dori…
Tragué saliva. Me agaché instintivamente, c