Capítulo 24
¿Cómo se atrevió? Esa maldita rata…

Estoy sentada junto a Laia después de una cirugía devastadora. Le destrozaron la vagina. No hubo tiempo para pensar, ni para dudar. Costara lo que costara, pagué el procedimiento. Había un fajo de dinero tirado en mi habitación cuando entré… No me queda duda: Dori estuvo allí, y no estuvo sola.

Intentaron impedirme la entrada por lo tarde que era, pero no podía marcharme. No iba a dormir como si nada hubiera pasado. Todo esto es mi culpa. Si hubiera estado en
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP