¿Cómo se atrevió? Esa maldita rata…
Estoy sentada junto a Laia después de una cirugía devastadora. Le destrozaron la vagina. No hubo tiempo para pensar, ni para dudar. Costara lo que costara, pagué el procedimiento. Había un fajo de dinero tirado en mi habitación cuando entré… No me queda duda: Dori estuvo allí, y no estuvo sola.
Intentaron impedirme la entrada por lo tarde que era, pero no podía marcharme. No iba a dormir como si nada hubiera pasado. Todo esto es mi culpa. Si hubiera estado en