Valena
Valena sintió un escalofrío recorrerle la espalda, y su cuerpo se erizó por completo. Tragó con dificultad sin apartar la mirada de aquel hombre.
—¿Por qué ninguna pudo darle un hijo? —preguntó en voz baja, casi temblorosa.
—Así es. Así que, niña... procura que ocurra un milagro cuando te cases. Porque si no, te espera el mismo destino —respondió Ser Wallt, mirándola con una expresión sombría—. También te matará. Y no será piadoso. Te quemarán viva.
Valena giró lentamente la cabeza hacia