El crepitar de los fogones y el tintineo alegre de las copas llenaban el aire, mezclándose con las risas de los comensales. Había pasado un año desde la inauguración de "El Sabor del Amor", y el restaurante, anclado en el vibrante corazón de La Latina, se había convertido en mucho más que un éxito; era un fenómeno. Las mesas estaban siempre llenas, las reservas se hacían con semanas de antelación, y cada noche, el local rebosaba de una energía vibrante que era el reflejo de sus creadores: Mateo