Capítulo 48. Verdades dolorosas
— Abuelo en serio necesito irme de aquí – el anciano niega — ¡por favor es importante — pero algo en los ojos de su ni9eto le indican que, aunque no va a gustarle lo que le dirá, es necesario que lo escuche.
— ¿Qué harás, escapar? – Damián pone los ojos en blanco.
— ¡Claro que no, por el amor de Dios! – se restriega la cara exasperado —. Estoy preso en este lío, pero necesito hacer la única cosa que considero es mi responsabilidad – explica mientras se acomoda sentado en la cama — ¿tiene