27. No es quien dice ser
Anabell
El estomago se me hunde nada más verla y toma todo de mi no hacer una mueca, pues lo último que quiero ahora son más problemas.
—Ah, ¿sí? —digo, forzando una sonrisa educada—. Pues tendrá que ser en otra ocasión. Justo voy de salida. El discurso de Gael está por empezar.
Doy un paso hacia la puerta del baño, decidida a cerrar esta conversación antes de que empiece. No tengo tiempo para juegos mentales. Ya bastante tengo con todo lo demás.
Pero Micaela se mueve rápido.
Se atraviesa frente