Pasaría el Año Nuevo con la familia William. Era lo correcto. Con esa decisión tomada, Rubí se levantó, se lavó la cara y fue a la cocina a preparar el desayuno.
Mientras cocinaba, una voz femenina la sorprendió desde la puerta:
—¿No es la señorita Gibson? ¿Qué hace levantada tan temprano?
Rubí se giró y vio a Melisa, la madrastra de Marcus, vestida con elegancia, totalmente fuera de lugar en ese entorno doméstico.
—Buenos días, señora Maxwell —saludó Rubí, intentando sonar cordial.
Melisa sonr