¿Cómo podía darle tanta importancia a una aventura de una noche? Era demasiado ingenua. Las lágrimas le llenaron los ojos mientras apretaba los puños con fuerza. Se obligó a sí misma a no llorar.
Dan estaba junto a ella. Al notar algo extraño en Rubí, preguntó rápidamente:
—¿Qué te pasa?
Rubí negó con la cabeza.
Conteniendo su tristeza, esbozó una sonrisa forzada y respondió:
—No es nada. Solo estaba pensando en lo que pasó.
Su voz sonó vacía, superficial. Dan asintió, como si comprendiera.
Los