No podía sospechar de Marcus.
¿Cómo podría él haber organizado un ataque contra sí mismo? ¡Imposible!
—Sí, puedo —respondió Marcus con firmeza—. Esta herida sanará. Además, tú resolviste bien las cosas. No te preocupes, pronto todo volverá a estar en orden.
Rubí no dijo nada más. Asintió levemente.
—Está bien.
—También estás cansada. Ve a dormir con Dylan —dijo Marcus.
Rubí frunció el ceño. ¿Cómo podía Marcus perder la oportunidad de acostarse con ella?
—Dormiré aquí. Será más conveniente si ne