Había acordado no dañar a la familia York ni a nadie más, pero se aseguraría de que la familia York no sufriera. En cuanto a Tobias y, especialmente, Zoey, los destruiría.
Rubí no supo qué responder.
Marcus tenía su propia posición; esa era la vida de su madre.
Rubí sintió que él ya era increíblemente considerado al reprimir y soportar sus sentimientos.
Y para algo así, la mejor opción era exponerlo públicamente para que Zoey no tuviera dónde refugiarse.
Rubí no odiaba a Zoey tanto como Marcus.
El amor de una mujer hacia su hijo fallecido era, sin duda, más profundo que el de los hombres.
Por eso, tal vez Marcus atacaba a Zoey impulsado por el dolor de Rubí.
—Está bien. Entonces haremos lo que dices —asintió Rubí—. Zoey siempre ha sido arrogante y una matona insoportable. Ya era hora de que le dieran una lección.
Marcus asintió y respondió:
—Esa mujer es despiadada. Pero no te preocupes, no afectará demasiado a la familia York. La gente solo dirá que su madre es cruel y que sus método