Mientras decía esto, miró a Zoey con frialdad y un destello de intención asesina apareció en sus ojos.
Zoey se quedó sin palabras. Pensó que esta vez Rubí realmente podía hacer algo así. Si Rubí evitaba que alguien la visitara, y nadie sabía que ella le había contado que estaba embarazada... sería extremadamente fácil para Rubí matarla a ella o al bebé. Nadie se enteraría jamás.
Al pensar en eso, Zoey sintió terror. Con una sensación inquietante, le preguntó a Rubí: —Dime, ¿qué quieres? ¿Qué pu