Rubí soltó una fría carcajada y replicó con sarcasmo: —¿Y qué importa eso? Él nunca me ha considerado su hermana mayor. Me odia profundamente. Ya que me odia tanto, ¿por qué debería salvarlo?
Zoey abrió la boca, pero no pudo encontrar la forma de refutar las palabras de Rubí.
Todo lo que Rubí había dicho era verdad.
Rubí volvió a reír suavemente, diciéndole a Zoey: —Tú eres quien lo sacó en secreto de la residencia Maxwell. Tú fuiste quien lo escondió. Si algo le sucede, mi padre solo te culpar