—Sí... es bueno estar en casa.
Marcus dejó la chaqueta que llevaba en la mano y caminó hacia Rubí. Al acercarse, notó que algo andaba mal con sus manos. Entonces preguntó:
—¿Qué pasó con tus manos?
Mientras hablaba, le tomó las manos y las volteó. Al ver lo hinchadas que estaban, frunció el ceño y repitió:
—¿Qué pasó?
Al principio, estaba molesto porque Rubí le había ocultado que sabía sobre el accidente. Sin embargo, en cuanto vio las heridas en sus palmas, toda su molestia desapareció. Se sin