Dan volvió a asentir.
—Está bien, entendido. Pero dime, ¿de verdad estás bien? —la miró con atención—. Rubí, parece que estás en otro mundo.
Rubí parpadeó, volviendo a la realidad. Negó con la cabeza y sonrió.
—No, no es nada. Solo estoy feliz de ver que el restaurante está funcionando tan bien.
Dan sonrió también.
—Eso es bueno. La verdad es que el negocio va muy bien últimamente.
Tras conversar unos minutos y esperar a que Dylan terminara su filete de pescado hervido, Rubí regresó a su oficin