Pero sus ojos se detuvieron de golpe en la foto adjunta. Su rostro palideció y sus manos comenzaron a temblar.
—Mamá, ¿qué pasa? —preguntó Rubí, notando de inmediato su reacción.
Eva no respondió. Con los dedos rígidos, abrió el mensaje. Al leerlo, la expresión de su rostro se volvió aún más sombría, hasta que, con un sollozo entrecortado, exclamó:
—Rubí… Marcia está en peligro.
En ese momento, también sonó el teléfono de Efraín: había recibido el mismo mensaje.
Rubí arrebató suavemente el móvi