Además, la situación de la familia Maxwell estaba en juego. Si Rubí esperaba un hijo de Marcus, la oposición de los ancianos perdería sentido: ya no tendrían argumentos para rechazarla.
Con determinación, Eva fue al baño de la habitación de Marcia y, sin pedir permiso, abrió el cajón. Tomó dos pruebas de embarazo y regresó de inmediato. Apoyando a Rubí, le dijo con firmeza:
—Ve al baño y haz pipí. Mamá te ayudará.
Rubí se rió con timidez.
—Mamá, puedo ir sola.
—No, ahora estás débil. Escúchame.