Eva se llenó de alegría y dijo con premura:
—Rápido, recuéstate. En esta situación, debes ir al hospital de inmediato para que te examinen. El sangrado de implantación varía en gravedad, pero parece que tienes buen apetito y estás de buen humor, así que debería estar bien. Iré a decirle al señor Maxwell que venga a llevarte al hospital ahora mismo.
—Mamá… ¿esto es real? ¿No será exagerado? —Rubí todavía estaba incrédula y no sabía si creerle, pero intuía que Eva jamás bromearía con algo tan ser