Rubí asintió.
—Exactamente. ¿De otro modo, qué crees que es?
—Tienes razón… —murmuró Dan, más convencido—. Entonces, haré lo que dices. ¿Sabes quién está detrás?
—Tengo una corazonada. Voy a comprobarlo yo misma, así que lo mejor es que descanses por ahora. Si discuten y la situación escala, será perjudicial para nosotros, y otros aprovecharán para complicarnos aún más.
—En ese caso… está bien —aceptó Dan tras un momento de duda—. Rubí, ten cuidado. ¿Quieres que te acompañe?
—No —respondió ella