—Pórtate bien y vete a dormir —susurró Marcus a Dylan, quien lo miró con ojos grandes, brillantes y llenos de confianza.
Con cuidado, Marcus llevó a Rubí a la habitación.
—¿Ella dormirá conmigo? —preguntó Dylan con sorpresa al ver a Marcus sostener a Rubí.
Marcus asintió ligeramente y lo calló con una mirada.
—¿Aún no vuelves a la cama? —preguntó con voz firme.
Los ojos de Dylan se abrieron como platos. Su rostro se iluminó de alegría mientras se tambaleaba con sus rechonchas piernecitas y se s