Tomó el teléfono, dudó unos segundos y finalmente escribió:
"Ustedes dos nunca han tenido una relación, así que ¿cómo podría llamarme amante? Lo que sí me sorprende es que alguien con un trasfondo tan distinguido como usted muestre tanta falta de confianza en sí misma."
Tras enviarlo, aguardó. El silencio del otro lado se prolongó más de lo habitual. Tal vez la mujer pensaba que Rubí ya había descubierto su identidad.
Al cabo de un largo rato llegó la respuesta:
"Si adivinaste quién soy, entonc