—Señor Maxwell, la señorita Gibson no es como usted cree. Es muy amable y cuida bien de Dylan —dijo Melisa con una sonrisa fingida, intentando aparentar que defendía a Rubí. Sin embargo, antes de que pudiera terminar, Marcus se levantó.
Su mirada ya no reflejaba desconcierto. Avanzó hacia Rubí con paso firme y dijo con naturalidad:
—Perdona por hacerte venir a estas horas. ¿Hacía frío en el camino?
Rubí quedó descolocada por completo. Lo miró, atónita, sin saber qué responder.
Marcus llegó hast