Ya en el garaje, se separaron. Cada uno tomó su auto: Marcus y Dylan regresaron a la antigua residencia de los Maxwell, mientras que Rubí se dirigió a la casa de la familia York.
Cuando Rubí llegó, Sabrina y Tobias estaban en la habitación de Leonardo. El médico acababa de ponerle una inyección. Leonardo, pese a ser un hombre fuerte que nunca se quejaba del dolor, tenía una extraña fobia a las agujas. Cuando Rubí entró, lo encontró con el rostro tenso, visiblemente incómodo. Le pareció gracioso