Sonaba como siempre, un anciano tranquilo hablando con alguien más joven.
Rubí se asustó un poco, pero luego rió y dijo:
-¿Sí? Yo también te extraño, tío. ¿Fue mamá quien te dio mi número?-
-Sí. ¿Se están divirtiendo allá, chicos? -preguntó Craig.
No parecía tener motivos ocultos, solo un anciano amable preocupado por ellos. Sus preguntas eran normales y Rubí no pensó que tuviera malas intenciones.
Pero por eso mismo Rubí lo encontró aún más extraño.
Hizo una pausa, luego resopló con un tono un