Se quedó inmóvil. ¿Hierbas? ¿Era posible?
Por su apariencia y según la etiqueta, efectivamente eran hierbas.
Rubí se sorprendió, sin saber qué más esperar en ese momento.
Abrió otro cajón que tenía la etiqueta: Angélica.
Todas las hierbas estaban limpias y perfectamente conservadas. Eran piezas completas, sin cortar ni desmenuzar. Después de todos esos años, podrían haberse reducido a cenizas, pero curiosamente no había ningún daño visible. Parecía que habían sido protegidas con algún tipo de c