-Tuve suerte hoy -añadió con una sonrisa-. Estaba revisando otros libros, pero no sentía que fueran los indicados. No puedo creer que lo encontráramos aquí. Aunque esté polvoriento... es valioso.
Para alguien tan obsesiva con la limpieza como ella, el polvo solía ser un desastre.
Pero esta vez, valía la pena.
En ese momento, Elliot también se acercó, manteniéndose algo apartado. Observó cómo Rubí sonreía con esa alegría abrumadora.
Y por primera vez, pensó que quizás curar a ese molesto Marcus