-¿Hablas en serio? ¡¿No me estás engañando, verdad?!
Rubí negó con la cabeza, divertida.
-¿Para qué mentirte con eso? Puedes mirarlas cuanto quieras. Pero cómo usarlas... eso solo yo lo decido.
Elliot la escuchó con seriedad. Luego, con un suspiro y una expresión resignada, murmuró:
-Bah, da igual. Cuanto más las ves, más te tientan a hacer algo que no deberías. ¿Sabes?
Rubí lo miró con una sonrisa tranquila.
-Los demás simplemente no las miran.
-Oh, sí, por supuesto. Tú eres el señor de la fam