Al oír esto, Rubí dejó de pensar en lo peor. Asintió con seriedad y le dijo:
-Lo sé, esposo. No te preocupes. Ten cuidado... y prométeme que te cuidarás.
-OK -respondió Marcus, asintiendo con firmeza.
Después de un breve descanso, Dylan subió las escaleras.
Al ver a Rubí acostada en la cama, con expresión amarga, se preocupó por ella. Entró con cuidado a su habitación, procurando no hacer ruido, se acercó y le susurró al oído:
-Mami, ¿te sientes mal?
Mientras hablaba, los ojos de Dylan se posar