El señor Navarro caminaba de un lado a otro en la oficina; se tocaba el mentón mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa.
—¿Va a decirme algo o se quedará ahí caminando?
—¿Alguna vez te hablé de Silvina?
—Lo escuché mencionar ese nombre, pero nunca dijo quién era.
—Silvina es una chica con la que él salía... o mejor dicho, con la que tenía su rollo. Él nunca quiso algo serio, pero ella sí se enamoró de él. Fue una estúpida ingenua —suspira—. Bueno, nada diferente a como conocí a Gabriel.
—M