ISABELLA
Pasaron los días y, de a poco, empecé a sentirme mejor. Al fin, hoy, luego de diez días, me dieron el alta. Ahora lo único que quería era regresar a Madrid y estar con mi hija, que por lo que me dice Aleja, nos extraña mucho.
—¿Lista, hija? —Ceci ha estado todos estos días conmigo, igual que Gabriel. Aunque este ha estado un poco raro... lo siento distante.
—¿Tú estás lista para viajar? —Ceci me mira dedicándome una sonrisa.
—Prométeme que si muero me enterrarás aquí, en México.
¿Por q