Alexander acababa de aprobar la última propuesta de marketing. Una sensación de confort profesional lo invadía; al menos su equipo mantenía la solvencia de la compañía. La tranquilidad, sin embargo, se disipó como humo cuando su madre, irrumpió en la oficina sin preámbulos.
Marina tenía la mirada inyectada en furia y parecía dispuesta a un enfrentamiento total. Se sentó frente a él.
—No has vuelto a llamar a casa y he venido hasta aquí porque quiero dejarte una cosa clara —comenzó, su voz carga