Daniela se despertó con una claridad que no había sentido en días. No era paz—era determinación.
En el momento en que abrió los ojos, todo lo de la noche anterior regresó de golpe. La voz de Jimena, calmada y amenazante. La advertencia de Adriel. La frágil verdad pendiendo sobre la vida de Alejandro como una hoja a punto de caer.
No iba a quedarse de brazos cruzados viendo cómo sucedía.
Para cuando salió del baño, ya estaba vestida, cada detalle de su apariencia cuidadosamente arreglado. Había