La ceremonia fue perfecta en todo sentido, ya que todos los presentes sintieron que en verdad los jóvenes príncipes recibieron la bendición del gran astro nocturno.
Fue un momento tan mágico que hasta los mismos humanos rebeldes juraron sentir una especie de energía especial que se hizo presenten en lugar cuando todos los lobos aullaron.
Al acabar la ceremonia, las luces volvieron a prenderse y todos aplaudieron.
Tras eso la noche pasó de forma relajada entre pláticas y saludos, ya que todos se