Ignorando lo que estaba por venir, los días seguían pasando y Cedrid seguía alerta esperando lo inevitable, sin desatender sus deberes.
Era un nuevo día de rutina para el rey alfa y en esos momentos ya se sentía un poco cansado de los pendientes.
- Cedrid – le habló Zack ingresando a la oficina del lobo.
- Adivinare: más papeleo relacionado con las protestas de otros lobos por el hecho de dejar que algunos humanos aspiren a tener riquezas – habló de forma aburrida.
- Am… si… jeje perdón.
- Desc