Una vez llegó a un lugar desierto, con bosque a ambos lados de la carretera y poco transitado, tomó al bebé en brazos y se bajó del coche dispuesta a acabar con la vida de lo que uniría de por vida a Vidar y Eir, ella acabará con eso que ellos desesperadamente esperaban y sabe a la perfección que esa felicidad terminará con la desaparición de ese bebé.
―Tu madre me robó mi felicidad. ―Dijo mirando al bebé que se remueve en sus brazos, él calló una vez ella lo tomó en brazos. ―Él debió ser mío,