Desesperados intentos hicieron los humanos para sofocar los incesantes ataques de la loba enfurecida, pero nada parecía resultar, por mucho veneno que le inyectaran, por muchas cortadas que le hicieron y flechas que le disparaban ella seguía siendo invencible a sus ojos.
No solo atacaba, ella también defendía a los niños sin darles las posibilidades de capturar a uno para detenerla, lo hacía demasiado bien, la bestia frente a ellos solo le estaba demostrando el poder de esa raza tan intimidante