Los niños llenos de pánico miraron a su madre quedar atrás, pero ellos no se detuvieron, obedecieron a la petición de su madre y corrieron tan rápido como pudieron. Eir intentó ponerse en pie un par de veces, pero su tobillo se había roto y el dolor es realmente insoportable.
―¡Mami! ―El chillido de sus hijos la hizo olvidar todo dolor y sin pensárselo más se puso en pie y corrió, no importaba lo lento que iba, ella corrió para salvarlos. ―¡Mami, son muchos!
―No se detengan. ―Gritó Eir yendo