TANYA RHODES
El auto se detuvo frente al pórtico, en completo silencio el chofer me abrió la puerta. Apenas puse un pie fuera me di cuenta de que el sol estaba cayendo. ¿Cuánto tiempo había estado en el hospital?
¿Ya estarían operando a mi madre? ¿Seguirían estabilizándola? ¿Tendría que pagarle a Noah como él había sugerido? Sacudí la cabeza espantando sus palabras que aún me daban vueltas mientras de nuevo la indignación presionaba mi pecho.
Subí el par de escalones y antes de tocar a la puert