Los meses que pasaron hasta mi boda no trajeron nada fuera de lo común, excepto por la cercanía que desarrollé con mi madre y mi abuelo. Damon siguió su camino, pero no llegó tarde como la última vez, y no tocamos el tema a la mañana siguiente, tal era mi vergüenza que tampoco reaccioné ni hablé al respecto.
Pero durante estos tres meses, muchas cosas que aún estaban confusas en mi mente adquirieron colores, y mi madre es en gran parte responsable de eso.
Ahora, comienza una nueva etapa