Dos años después...
Fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Tener que matar a mi propia madre fue una experiencia aterradora y angustiante. Nunca imaginé que llegaría a ese punto, pero la verdad es que mi madre nunca me amó. Durante toda mi vida, fui una carga para ella, un peso muerto en su vida.
Me dijo cosas terribles mientras me llevaba al garaje. Dijo que mi padre la había rechazado después de mi embarazo y que la idea de darme en adopción fue completamente suya