Me encuentro frente a mi padre, el jefe de nuestra familia de sangre, con una expresión seria y determinada en su rostro. Me mira con ojos penetrantes y habla con firmeza:
— Damon, ya te lo he dicho antes, pero lo repetiré: necesitas soltar a Guilda. Ella ya no es tu propiedad y no puedes seguir manteniéndola como rehén. Esto podría desencadenar una guerra entre las mafias y no lo permitiré.
Mi padre es un hombre alto y fuerte, con profundos ojos castaños que brillan con inteligencia y