Siento el agua tibia correr por mi cuerpo mientras recuerdo cómo mi vida cambió desde que conocí a Damon. Él me convirtió en una esclava de sus deseos más profundos, y aún así, no podía resistir su aura peligrosa y excitante.
Recuerdo cuando lo vi por primera vez, en el patio del convento. Era tan alto y musculoso, y algo en su presencia me advirtió que era un hombre peligroso. Pero al mismo tiempo, sentí una atracción increíble por él, una que nunca había sentido por ningún otro hombre.