Capítulo 76. Las dos caras de la moneda.
Al día siguiente Fabricio aún se daba patadas mentales por lo idiota que había sido.
Cuando la noche anterior le dijo a Gia que estaba enamorado de ella, su cara cambió y no para bien.
―¿Crees que soy tan idiota como para creerte? ―dijo con la barbilla levantada, aunque su actitud fue desafiante su rostro reflejaba dolor.
―No, Gia, no creo que seas idiota, te estoy diciendo lo que siento.
―Mira, Fabricio, sé que nunca has estado enamorado de mí, así que esta intento de manipulación te deja muy