Capítulo 38. Si dices una mentira, asume las consecuencias.
―Vístete, por favor que tenemos cita con el abogado en una hora, quiero ver que opciones tenemos, después iremos por Gianna al colegio ―ordenó Lorenzo con frialdad al salir de la habitación.
Su cabeza era un hervidero de información, había algo que en su mente no cuadraba y no sabía lo que era. Se dijo que ayudaría a Bianca a buscar a su bebé, no porque la rabia que sentía hubiese remitido, sino por un sentimiento de compasión, nadie merecía perder a su hijo, por mucho que lo hubiese engañado.