Dereck se aferraba a la mano de Mía como si ella fuese una delicada flor que se deslizaría entre sus dedos con cualquier pequeño viento fuerte. Mientras salían del campus de esa manera, percibió su nerviosismo, aunque a él no le importaba lo que iban a pensar los demás, intentó no hacerla sentir incómoda.
No obstante, lo que realmente le preocupaba era toparse con alguno de los nuevos lobos que rondaban el campus. Tenía dos días evitándolos, incluso faltó a la practica de fútbol a expensas del