—Vas a hacerle una zanja al piso si sigues caminando de aquí para allá como una loca —le dijo Cassandra a Mía. Se encontraban en su habitación y habían pasado al menos dos días desde que su madre apareció en el campus exigiéndole que regresara a casa.
Desde entonces la mujer no había regresado y Mía temía que su aparente silencio estuviera enmascarando algo muy oscuro detrás.
—Lo siento, es que no puedo dejar de pensar en lo que está haciendo mi madre, tal vez creo que es hora de llamar a mi pa